Invitada internacional del Cebcs analiza rol de la escuela en atentados recientes en Barcelona

Santiago.- Ya se cumplió más de una semana desde los atentados ocurridos tanto en Barcelona como en Cambrils, a raíz de una célula terrorista, conformada en su mitad por jóvenes de segunda generación de inmigrantes. Pese a criarse y recibir educación en España, fue en ese país donde cometieron dos atentados. Tal vez esa compleja dualidad de los terroristas sea la que aún se cuestionan los españoles: ¿en qué fallamos?

Mónica González Carrasco es doctora en Psicología, de la U. de Girona. Tiene vasta experiencia en el manejo que tienen las escuelas en la formación del bienestar de los jóvenes, pero además de todo eso, también es catalana. Vivió de cerca el impacto que produjeron los dos atentados en Cataluña, por lo que le cuesta comprender qué motivó a estos jóvenes a cometer tales atentados que han dejado al menos 15 muertos y 32 heridos.

González visitó la UDD desde el 21 al 26 de agosto, con el fin de trabajar junto al equipo de investigadores del Centro de Estudios en Bienestar y Convivencia Social (Cebcs) en temáticas como el Bienestar Subjetivo y su influencia en niños, niñas y adolescentes. Además, la psicóloga realizó dos actividades masivas –en Santiago y Concepción- en las que junto a Mariavictoria Benavente, Jorge Varela y Jaime Alfaro, se expuso este tema y la contribución de los centros escolares al desarrollo socioemocional de este grupo etario.

“Se ha visto que las segundas generaciones de inmigrantes no se sienten del todo identificados con su cultura de origen, pero tampoco con la cultura del país de acogida. Es esa dificultad que tienen para construir una identidad, que si no está definida se corre peligro. Ahí está el desafío del sistema educativo en ayudar a estos jóvenes a crear una identidad positiva, basada en esta doble pertenencia cultural”, comentó González, invitada a Chile por la Facultad de Psicología UDD.

Es justamente el sistema educativo en donde la integración juega un rol importante. En ese lugar es donde se debiese crear un espacio de bienestar común y en donde la tolerancia y la neutralización de fanatismos se debiesen trabajar. Pero, ¿qué más se puede hacer?

En estos casos, la doctora en Psicología considera que “habría que tener mecanismos para reconocer comportamientos más radicales o que indiquen algún tipo riesgo. Como -al mismo tiempo- también poder identificar si es que algún joven se siente excluido por su origen étnico. La escuela debería contar con herramientas para poder identificar la exclusión y así trabajar para que se sientan integrados”.

Rol de las escuelas que toman un papel fundamental en el ámbito socio-emocional, sobretodo en jóvenes que algunas veces pueden tener una identidad aún no definida. Reto en donde poder identificar a adolescentes que se sienten excluidos y hacerlos partes del país de acogida podría en algunos casos quizás evitar que ideologías extremas ingresen en jóvenes que aún están construyendo su identidad.

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