



La tesis doctoral de Manuel Fernelly Montemurro Garcia propone una nueva mirada sobre el envejecimiento, planteando que, más allá del deterioro cognitivo asociado a la edad, las emociones pueden transformarse en un recurso que favorece el procesamiento cognitivo en personas mayores.
En este contexto, el pasado 25 de mayo el investigador presentó su tesis “No sólo se trata de declives: la emoción favorece el procesamiento cognitivo en personas mayores”, para optar al grado de Doctor en el Doctorado en Ciencias del Desarrollo y Psicopatología de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, bajo la dirección del Dr. Francisco Ceric Garrido.
La investigación se desarrolló en el área de la neurociencia cognitiva del envejecimiento y contó con financiamiento del proyecto Fondecyt 1212036. A partir de este trabajo, Montemurro buscó cuestionar la visión tradicional que asocia la vejez únicamente al deterioro cognitivo, incorporando una perspectiva que considera el rol de la emoción en el funcionamiento mental durante esta etapa de la vida.
“Gran parte de la literatura ha estudiado a las personas mayores utilizando tareas con estímulos neutros, poco representativos de la vida cotidiana. Sin embargo, nuestras interacciones diarias están cargadas de significado emocional”, explica el investigador.
A partir de esta premisa, la tesis analizó cómo la emoción influye en funciones ejecutivas como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, integrando mediciones conductuales y registros electroencefalográficos (EEG) para comprender también los mecanismos cerebrales involucrados.
Entre los principales hallazgos, el investigador identificó que los estímulos emocionales, especialmente aquellos con contenido positivo, favorecen de manera diferenciada el desempeño cognitivo. En tareas de memoria de trabajo, por ejemplo, las personas mayores mostraron una mayor sensibilidad frente a rostros felices y patrones de activación cerebral más distribuidos, lo que podría reflejar mecanismos compensatorios para sostener el rendimiento cognitivo.
En control inhibitorio y flexibilidad cognitiva, los resultados mostraron mayores dificultades asociadas al envejecimiento, particularmente en contextos de alta demanda cognitiva. Sin embargo, la saliencia emocional, independientemente del rango etario, puede dificultar el desempeño en tareas de control inhibitorio, disminuyendo el número de respuestas correctas, mientras que en tareas de flexibilidad cognitiva podría favorecer el rendimiento.
“El envejecimiento cognitivo es mucho más dinámico y heterogéneo de lo que tradicionalmente se ha pensado. Las personas mayores conservan recursos cognitivos importantes y la emoción puede favorecer el procesamiento más adaptativo que se ajuste a los distintos contextos”, puntualiza Montemurro.
La investigación también implicó importantes desafíos metodológicos y humanos. El equipo debió adaptar tareas experimentales, dispositivos y tiempos de presentación para facilitar la participación de personas mayores, muchas de ellas sin experiencia previa utilizando computadores. Asimismo, el estudio contempló acompañamiento y derivación en casos donde se detectaron dificultades cognitivas o emocionales durante las evaluaciones.
Para el investigador, uno de los principales aportes del trabajo es contribuir a desafiar estereotipos asociados a la vejez y promover una visión más activa y compleja del envejecimiento. Además, considera que los hallazgos podrían orientar futuras estrategias de evaluación e intervención cognitiva más significativas y contextualizadas emocionalmente.
La tesis abre también nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos compensatorios cerebrales en el envejecimiento, especialmente desde modelos neurocognitivos como PASA, HAROLD y CRUNCH, orientados a comprender cómo el cerebro reorganiza su funcionamiento frente a nuevas demandas cognitivas que pueden beneficiarse de los estímulos emocionales significativos.