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Estudio con 234 parejas chilenas revela la importancia de la coparentalidad en los primeros meses de crianza 

La investigación doctoral de Ana Flavia Bennett siguió a familias desde el embarazo hasta los seis meses posparto, identificando cómo la forma en que madres y padres trabajan juntos puede favorecer su confianza para enfrentar los desafíos de la crianza. 

La llegada de un hijo marca una profunda transformación en la vida de las familias y plantea nuevos desafíos para madres y padres. Comprender cómo se adaptan a sus nuevos roles y qué factores favorecen su confianza para enfrentar las tareas de cuidado fue el foco de la investigación doctoral de Ana Flavia Bennett Escalona, estudiante de la promoción 2022 del Doctorado en Ciencias del Desarrollo y Psicopatología de la Universidad del Desarrollo (UDD). 

Su tesis, titulada “Interparental Relationship and Parental Self-Efficacy During Transition to Parenthood”, fue desarrollada bajo la dirección de la Dra. Soledad Coo y presentada el 21 de agosto de 2026. La investigación contó con financiamiento de ANID y la Dirección de Investigación y se desarrolló en el Laboratorio FAIN (Familia, Adolescencia e Infancia) de la UDD. 

El estudio realizó un seguimiento longitudinal a 234 parejas chilenas, evaluadas durante tres momentos: el tercer trimestre del embarazo, los tres meses y los seis meses posteriores al nacimiento. 

La importancia de cómo padres y madres trabajan juntos 

Uno de los principales conceptos abordados por la investigación es la coparentalidad, entendida como la manera en que madres y padres colaboran y se coordinan en el ejercicio de sus responsabilidades parentales. 

Bennett explica que: “Los resultados muestran que la calidad de esta relación predice la autoeficacia parental a los seis meses posparto, tanto en madres como en padres. El efecto fue especialmente relevante en los padres, particularmente en su confianza para realizar tareas específicas de cuidado, como calmar o alimentar al bebé”. 

Asimismo, el estudio identificó que la coparentalidad funciona como un mecanismo mediante el cual la satisfacción de pareja durante el embarazo influye posteriormente en la autoeficacia parental. 

Estos resultados adquieren especial importancia en un contexto donde las madres continúan asumiendo una mayor proporción de las tareas de cuidado. Una coparentalidad positiva puede favorecer así la participación de los padres en el cuidado directo y fortalecer su confianza en el ejercicio de la parentalidad. 

Una mirada que incorpora a toda la familia 

Otro aporte de la investigación es abordar la transición a la parentalidad desde una perspectiva que considera simultáneamente las experiencias de ambos integrantes de la pareja. 

Los resultados muestran que la experiencia de coparentalidad de cada progenitor predice principalmente su propia autoeficacia parental. Sin embargo, las experiencias de ambos miembros están estrechamente relacionadas, evidenciando la importancia de estudiar las dinámicas familiares desde una perspectiva diádica. 

“Esta investigación representa un aporte significativo a la comprensión de la familia durante el período perinatal, una etapa crítica que a menudo ha sido abordada desde una perspectiva centrada exclusivamente en la madre”, destaca Bennett. 

El estudio contribuye además a la literatura internacional sobre autoeficacia parental y relaciones interparentales, especialmente desde contextos latinoamericanos donde la evidencia aún es limitada. Sus resultados también aportan al debate sobre cómo los factores culturales, las normas de género y las políticas públicas pueden influir en las experiencias de madres y padres durante este período. 

Nuevas preguntas para comprender el bienestar familiar 

A partir de su formación doctoral, Bennett busca continuar profundizando en las influencias mutuas entre los integrantes de la familia, incorporando una perspectiva que permita comprender de manera más completa cómo las experiencias de cada miembro se relacionan con el bienestar familiar durante el período perinatal. 

De esta manera, su investigación aporta evidencia para comprender la transición a la maternidad y paternidad como un proceso relacional, en el que la forma en que las parejas se vinculan y colaboran puede ser un elemento clave para favorecer la confianza parental y el bienestar familiar durante los primeros meses de vida de sus hijos.