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«Irse de intercambio es una experiencia que sí o sí tienes que vivir»

Durante casi cinco meses, Constanza Cariola estudió en la U. de Mannheim en Alemania. Conoce más detalles de su intercambio, los procesos que vivió y las experiencias de su viaje.

Constaza Cariola (21) es actualmente alumna de 4to año de Psicología en la UDD. En la siguiente entrevista nos cuenta cómo fue la experiencia de su intercambio a la Universidad de Mannheim, Alemania realizado durante el segundo semestre de 2015.

Si tú también estás pensando en un intercambio, te invitamos a que te informes a través de la página de la Dirección de Relaciones Internacionales, quienes abrieron su segundo llamado para los interesados en ir a estudiar a otro país en el segundo semestre de 2016. Las inscripciones son hasta el 31 de marzo. Pincha acá para más información.

¿Cuánto tiempo antes tomaste la decisión de irte de intercambio?

“Hice un intercambio en el colegio a Alemania, y me gustó mucho, por lo que decidí volver. De hecho, una de las razones de mi ingreso a la UDD fue por los intercambios que tienen a este país. Quería irme desde primer año”.

¿Cómo fue el proceso para postular?

“El DRI mandó información y pensé en ese momento que ya era el momento de hacerlo. Mandé la carta de solicitud y me informé acerca del tema de las becas. Eso fue importante porque me gané uno de estos beneficios –la beca DRI-, el que significó un aporte de US$2.500 que destiné al pago del alojamiento durante los casi 5 meses que estuve en Mannheim.

Lo bueno del intercambio es que uno sigue pagando el mismo arancel que en Chile, y yo tengo una beca importante por mi ingreso por PSU, por lo que eso aliviana bastante el bolsillo. Tuve otros gastos que pagué de mi bolsillo porque ahorré mucho tiempo para esto, pero eran cosas más pequeñas como pagar internet, traslados y la credencial de la universidad y con la “beca abuelos” pagué el pasaje”.

¿Cuánto tiempo estuviste de intercambio?

“Me fue 4 meses y medio. No quise quedarme en invierno porque no tenía clases y esa estación es muy dura allá, mucho frío y nieve. Ya había estado un invierno allá y oscurece a las 4 de la tarde, por lo que tampoco puedes hacer muchas cosas, porque por lo menos en Alemania, una vez que se ponía el sol, la ciudad también se apagaba. Llegué el 31 de diciembre para pasar Año Nuevo con mi familia”.

¿Cómo fueron las clases y qué ramos tomaste?

“Tomé sólo ramos de Psicología, que eran muy distintos a los que tenemos acá. Existen tres tipos de clases: los seminarios, que son muy parecidas a las de la UDD, luego están las lecturas que son como las clases magistrales, en las que nadie habla y hay poca participación; y, los reforzamientos. Con las lecturas lo pasé mal porque eran en alemán y pese a que manejo el idioma, el lenguaje es muy técnico. Lo peor es que no le puedes preguntar a nadie porque están todos muy concentrados en la exposición del docente. Me chocó la distancia entre profesor y alumno”.

¿Cómo manejaste el idioma en Alemania?

“Estuve en el Colegio Alemán de Santiago toda mi vida. Fue una inversión de mis padres para que dominara el idioma. Cuando tenía que elegir el país dónde irme, no dudé en irme a Alemania porque también hay una tradición familiar.

Me pasó que tenían que ir a buscarme al aeropuerto y no llegaron, no sé por qué, por lo que tuve que arreglármelas para llegar sólo hablando en alemán y no tuve inconvenientes por suerte”.

¿Cómo fue la experiencia fuera de la universidad?

“Vivía en un departamento compartido con una niña de Marruecos. Entre nosotras hablábamos en alemán. Aprendí mucho de la religión musulmana, sus costumbres, todo era muy distinto, pero muy llamativo. No esperaba conocer esta cultura en Alemania.

Mannheim es una universidad completamente universitaria, por lo que había mucha vida y muchas personas de mi edad de todas partes del mundo. Al final están todos en la misma parada que uno, muy pocos se conocen y todos tenemos los mismos miedos, por lo que es bastante fácil hacerse amigos. Eso sí, es fundamental tener conocimientos de inglés porque es el idioma más universal cuando uno estudia fuera de Chile”.

¿Cómo te ayudó la Facultad en este proceso?

“Fueron muy amorosos con mi situación. Uno puede decidir –generalmente- con un semestre de anticipación para comenzar el proceso. Tengo buenas notas, por lo que eso también facilitó varias cosas. Adelanté un ramo, porque sabía que podía retrasarme allá, y eso no se puede hacer por el exceso de carga académica, pero ellos intercedieron y no tuve inconvenientes. Tuvieron una excelente disposición y me ayudaron mucho, lo que me alivianó la carga en Alemania”.

¿Cómo es vista la Psicología fuera de Chile?

“Nos hicieron una charla introductoria en Alemania y nos explicaron que ser psicólogo allá es como ser médico en Chile. Sólo entran los más capaces, los más estudiosos, todos quieren Psicología y es muy difícil entrar. Se nota la diferencia. No te obligan a estudiar, pero te dicen “si quieres ser bueno, estudia y estudia más de lo que te pedimos”.

¿Qué fue lo mejor de este intercambio?

“Los viajes y conocerme a mí misma. Yo no sabía nada, ni lavar la ropa, más encima todo en alemán, no sabía cocinar. Los primeros días se me quemaba la comida, pero finalmente aprendí, lo que me hizo sentir orgullosa. También logré organizarme, a sentirme cómoda conmigo misma. Antes no me gustaba hacer nada sola, pero ahora lo disfruto.

Al principio uno tiene miedo porque estás sola en otro país, pero vas conociendo gente, viajando con desconocidos que después se vuelven tus amigos y tienes que hacer todo por ti misma, lo que te da mucha fortaleza. No todo es fácil, al principio cuesta estar solo, uno echa de menos a la familia, además estuve dos semanas enferma, entonces lo único que quería era estar con ellos. Tuve muchos cuestionamientos, hubo momentos que lo pasé mal, es imposible no reconocerlo, pero todo eso me ayudó a crecer, aprendí mucho y le di una vuelta a lo que me estaba pasando. Es por eso que yo recomiendo sí o sí esta experiencia. Es algo que ojalá todos tuvieran la oportunidad de vivir”.