Directora de la OEI en Chile habla sobre educación inclusiva en seminario MPE

Rosa Blanco, directora de la Oficina de Estados Iberoamericanos en Chile, fue la expositora principal de la primera conferencia del ciclo “Inclusión y cooperación para la diversidad en educación”, que fue organizada por el Programa de Postgrado en Psicología Educacional (MPE) y el Centro de Investigación para el Mejoramiento de la Enseñanza (CIME) de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, en conjunto con la Facultad de Educación de la misma casa de estudios.

La actividad también contó con la participación de Catalina Opazo, asesora en Educación Inclusiva de la División General del Ministerio de Educación, y Maritza Rivera, educadora diferencial especialista en trastornos de aprendizaje.

Para dar inicio a la conferencia, Teresita Serrano, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, dio unas palabras de bienvenida a la audiencia, donde destacó el compromiso de la Universidad con la educación y la diversidad.

“Creemos importante ser parte de esta conversación ya que como Facultad sabemos que tenemos mucho que aportar. En este momento de definiciones importantes en nuestra educación, tenemos frente a nosotros una gran oportunidad de construir un sistema educacional más inclusivo, cooperativo y democrático que sea sostenible en el tiempo”, señaló Serrano.

Velar por los derechos humanos

En su presentación, Rosa Blanco expuso sobre la importancia de la educación y la no discriminación desde un enfoque de derechos humanos. La especialista mostró el panorama mundial de este tema y cómo Chile está enfrentando este desafío.

La educación es un derecho y un bien público, pues gracias a eso somos personas y es posible el desarrollo de la sociedad, nos abre las puertas a ejercer otros derechos difícilmente podemos ejercer el derecho de un empleo digno si no estamos educados, la salud, participación social y política”, declaró Blanco.

Por otro lado, se refirió a los efectos negativos de las prácticas discriminatorias como la segregación. “El primero es que atenta contra los niños y niñas como sujetos de derecho; la segunda es que limitan el encuentro entre estudiantes de diferentes contextos sociales, capacidades, intereses, lo que atenta contra una de las principales funciones de la educación que es la cohesión social. Y la tercera, es que al haber escuelas que excluyen alumnos por problemáticos, generan que haya otros establecimientos que los aceptan, y esas escuelas suelen ser municipales en contextos de gran vulnerabilidad”, puntualizó la experta.

Por último, se refirió al debate de la calidad en educación. Para Blanco, “la educación es un producto social y cultural que se sustenta en una serie de valores y concesiones, y si queremos desarrollar alumnos integrales, no podemos evaluar la calidad solo midiendo lenguaje, ciencias y matemáticas. Si queremos avanzar hacia una sociedad inclusiva, no podemos decir que una educación es de calidad cuando solo representa las aspiraciones de grupo dominante, por eso desde un enfoque de derechos, una educación de calidad es aquella que promueve de manera integral todas las capacidades de las personas, y también aquella que promueve los derechos humanos como la salud, la participación, la propia identidad y un trato digno”, finalizó.

La mirada del Gobierno

“Desafíos de la Inclusión en la Reforma Educacional” fue la presentación de Catalina Opazo, quien expuso un marco general de lo que busca la iniciativa del actual gobierno en esta materia. “Uno de los pilares de la reforma es el fin de la segregación, en este sentido, entendemos la inclusión como la tendencia por eliminar las formas de discriminación y las barreras que existen en este contexto, y por otro lado, significa tener la posibilidad de generar un lugar de encuentro, diálogo y reconocimiento entre personas diferentes”, declaró la especialista.

Opazo profundizó en las consecuencias de la segregación, que es uno de los desafíos principales de la educación inclusiva. “La segregación profundiza las condiciones que generar vulnerabilidad, marginalidad, problemas de comportamiento, etc. Si tuviésemos esa población distribuida en todas las escuelas del sistema escolar no se generarían esos bolsones de problemas sociales que se traducen en dificultades en el trabajo pedagógico”, aclaró.

En esta misma línea, la especialista propone algunos ejes para avanzar hacia una educación inclusiva. “Es necesario transformar la cultura escolar y responder a las necesidades diversas de todos y todas las estudiantes. Para eso requerimos pensar en un currículo más integral, flexible y pertinente, esto implica de pasar de una visión centrada en el déficit y en la categorización a un reconocimiento de todas y todas, una visión que construye un espacio escolar desde el reconocimiento de la diversidad”, finalizó Opazo.

Relación familia – escuela

Para Maritza Rivera, educadora diferencial y miembro de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo, una de las claves para alcanzar la educación inclusiva, es la construcción de la familia – escuela como una comunidad.

“Reconocer a la escuela como escuela diversa supone 3 ejes: primero, el modo de participar, ¿de qué manera lo hacemos? Desde una mirada en que la familia y la escuela debe avanzar en miras de ser una comunidad. El segundo eje es el accionar, que está en la metacognición, el accionar genérico de todo aprendizaje. El tercer eje es la plataforma, el currículum y la evaluación puestos al servicio de la diversidad”, puntualizó Rivera.

Por otro lado, expuso algunas estrategias para lograr ser una comunidad familia – escuela. “La comunicación con sentido de comunidad, para comunicar lo alcanzado y no solo cuando hay conflicto es una buena estrategia. El sentido del llamado hacia la familia como una situación comunicativa que legitime al otro en la convivencia, encontrarse para conversar y no solo para decir. Además, comunicar lo que aprendemos y cómo lo aprendemos incluyendo”, finalizó.

Tras las exposiciones, los asistentes a la actividad pudieron hacer sus preguntas a las especialistas, las que fueron discutidas en una mesa redonda moderada por Javiera Mena, directora del Magíster en Psicología Educacional (MPE) y PhD en Educación de la Universidad de Queensland, Australia; y por Pilar Valenzuela, coordinadora académica de la carrera de Psicología de la Universidad del Desarrollo y Magíster en Educación con mención en Currículum y Evaluación de la Universidad de Santiago de Chile.

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