Sobre el enamoramiento de pareja y sistemas complejos: círculos concéntricos, cajas chinas y muñecas rusas (matrioskas)

Luis Tapia VillanuevaDr. Luis Tapia Villanueva
Médico Psiquiatra
Director de la Unidad de Terapia de Pareja (UTP)
Universidad del Desarrollo

Amor en el diccionario de la RAE significa: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. En el caso de la pareja, ese ser sería un otro, donde, siguiendo a la RAE (enamorar), se excitaría la pasión de amor. El enamoramiento entonces sería el proceso del amor, es decir, la serie de circunstancias que ocurren en un tiempo y espacios dados, cuya emergencia es un “estado de pasión amorosa”. La palabra amor viene del latín y quizás del pueblo etrusco. Se ha relacionado con significados, como madre, no-muerte y sexualidad. Mas aún es posible que la palabra amor, tal como la concebimos actualmente, no haya existido siempre en la historia humana, ni en todos los pueblos y culturas. Como dice Octavio Paz “Sexo, erotismo y amor, son aspectos del mismo fenómenos que llamamos vida”.

Círculos concéntricos, cajas chinas y muñecas rusas son las formas de la pasión amorosa, una dentro de otra, una conteniendo a la otra, en rizos sin fin. De éstas, para el amor humano, Octavio Paz toma dos, el erotismo (sexualidad transfigurada con un otro en la cultura) y el amor. La llama, la “Llama doble del Amor”, Amor y erotismo, Cuidado y deseo, el borde de tensión eterno del amor de la pareja humana. Borde liminal (espacio de apertura y ambigüedad), un umbral incierto, en una dialogicidad constante. La navegación en este espacio requiere sin dudas de ciertos corajes y habilidades: tolerar la incertidumbre y la novedad y establecer ciertas rutas de navegación estables.

“El fuego original y primordial la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida. El erotismo cambia el impulso sexual y lo transforma en una representación. El amor a su vez, también es ceremonia y representación, pero es algo más: una purificación, que transforma al sujeto y al objeto del encuentro erótico en personas únicas. El amor es la metáfora final de la sexualidad. Su piedra de fundación es la libertad: el misterio de la persona. No hay amor sin erotismo, como no hay erotismo sin sexualidad”. (Octavio Paz, 1997).

Un sistema complejo humano, esta constituido por sujetos interconectados cuya relación genera una información adicional llamada propiedad emergente. Los sistemas de pensamiento también son complejos y al interrelacionarse generan dimensiones nuevas. El amor de pareja conceptual y encarnadamente es una propiedad emergente. Este amor, de deseo y cuidado, no están “en” las personas, emergen “entre” las personas. Son eventos de borde respecto a la identidad de los sí mismos. El amor es fusión e individuación simultánea, es un yo y un tú en definición constante.

Producto de esta tensión, lo que surge (o no surge) es una terceridad, es decir un “nosotros”. El amor es la emergencia de esta dialogicidad constante entre las legitimidades del “yo” y el “tú”. Legitimidades en torno a lo justo, genuino y verdadero con otro. Es un otro como un par, cómplice y compañero(a). El yo y el otro como una relación inter-subjetiva, donde la esencia del otro es inalcanzable. En palabras de Emanuel Levinas, “el otro como absolutamente otro”, donde cualquier intento de objetivización (clasificarlo, definirlo) lo reduce. No es como yo, es el otro, y el yo y el tú se encuentran en la experiencia de la mirada en los rostros. En la ética de los ojos humanos que me miran. El amor es amplitud y expansión del sí-mismo en el otro.

¿Cómo cuidar al amor? En un estudio sobre parejas chilenas de alto ajuste que realizamos en la Unidad de Terapia de Pareja de la Universidad del Desarrollo, investigamos cómo lo hacen estas parejas; disponer de espacio/tiempo de calidad para la pareja (posibilidad de encuentro), ser explícito en comunicar verbal y no verbalmente los afectos amorosos (encuentro encarnado), ser divertidos (relativizar las reglas) y romper la rutina (in-novación). Si in-nova (de moda) en el trabajo, la empresa, atrévase con expandir el círculo (o caja china, o matrioska), eso sí, no se asuste, no hay amor sin riesgo (ni pasión sin conflicto).

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